Download E-books Historia de las alcobas (El Ojo del Tiempo) PDF

Este ensayo, que da comienzo de una forma majestuosa en l. a. cámara de Luis XIV, nos lleva desde los angeles Antigüedad a nuestros días y desde los angeles habitación de los niños o de las jovencitas hasta los angeles angosta realidad de las celdas, pasando por el dormitorio de una dama, el harén oriental, los angeles alcoba de una doncella o el pequeño salón de recibir de los angeles cortesana más refinada...    Por sus páginas fluyen sutilmente l. a. mística (y a veces el erotismo) de los conventos para muchachas, el imaginario de los cuentos infantiles y sus maravillosas camas con dosel, el exquisito trastorno de los sentidos al entrar en una alcoba con el ser amado...

Show description

Read Online or Download Historia de las alcobas (El Ojo del Tiempo) PDF

Best History books

Fall of the Roman Republic (Penguin Classics)

Dramatic artist, ordinary scientist and thinker, Plutarch is broadly considered as the main major historian of his period, writing sharp and succinct bills of the best politicians and statesman of the classical interval. Taken from The Lives, a sequence of biographies spanning the Graeco-Roman age, this assortment illuminates the twilight of the outdated Roman Republic from 157-43 BC.

On Royalty

What's the aspect of Kings and Queens? What do they do all day? And what does it suggest to be certainly one of them? Jeremy Paxman is used to creating politicians clarify themselves, yet royalty has consistently been off limits. before. In On Royalty he delves deep into the previous and takes an extended challenging examine our current incumbents to determine simply what makes them tick.

Prehistory: A Very Short Introduction

A number of the regularly occurring elements of recent lifestyles are not any greater than a century or outdated, but our deep social buildings and talents have been in huge degree built by way of small bands of our prehistoric ancestors many millennia in the past. during this ebook, readers are invited to imagine heavily approximately who we're through contemplating who we have now been.

The Mathers: Three Generations of Puritan Intellectuals, 1596-1728 (Galaxy Books)

During this vintage paintings of yank spiritual background, Robert Middlekauff lines the evolution of Puritan proposal and theology in the US from its origins in New England in the course of the early eighteenth century. He specializes in 3 generations of highbrow ministers—Richard, bring up, and Cotton Mather—in order to problem the conventional telling of the secularization of Puritanism, a narrative of religion reworked through cause, technological know-how, and company.

Additional resources for Historia de las alcobas (El Ojo del Tiempo)

Show sample text content

Porque yo tengo mi propia habitación, donde me las arreglo muy bien. Quizá no sea precisamente una bombonera, pero es mi casa. No tengo más que ir allá»8. Faunia rehúsa instalarse en casa de nadie porque ello l. a. mantendría cautiva en las redes del «amor para siempre». los angeles habitación es, en definitiva, garantía de libertad. Dormir a solas «Es más fácil dormir uno solo que dos»9, decía el poeta Eustache Deschamps, coincidiendo con su contemporáneo Montaigne: «Me gusta dormir en una cama dura y yo solo, incluso sin mujer, al modo genuine, bien arropado. Nadie me fastidiará en mi propia cama»10. En este mismo sentido, y ya en el siglo XX, Georges Perec diría: «La cama es un instrumento concebido para el descanso nocturno de una o dos personas, pero nada más»11. El hombre romano antiguo se retiraba a su cubiculum, y el ermitaño a l. a. gruta o los angeles cabaña en que viviera. Por su parte, el gran lecho medieval tenía capacidad para recibir a cinco o seis personas a los angeles vez. Pero, a partir de esa misma época, «el lecho, península de los angeles privacidad, incrementaba cada vez más el placer de l. a. soledad»12. Lugar de dolor, asimismo, acoge al hombre herido, enfermo o simplemente agotado por sus largas cabalgadas. Es allí donde las personas se abalanzan para poder llorar, sobre todo en l. a. época moderna, que rechaza las lágrimas. «Esa noche, a las diez, volví a mi habitación para llorar por nuestra separación», confiaba una diarista a su diario. «Consternada por l. a. tristeza, me arrojé sobre el lecho, donde busqué abandonarme al sueño, pero fue todo en vano13. » Por su parte, las heroínas de Jane Austen se refugiaban en sus habitaciones, y en ellas liberaban las emociones que debían mantener en secreto. En los angeles habitación hasta se ocultaba al felony. En l. a. cama, las personas se replegaban sobre sí mismas. El lecho podía ser un refugio, un islote protector, un mueble elogiado o un legado, muy representado en las pinturas medievales, aunque, con frecuencia, bajo las circunstancias excepcionales de l. a. enfermedad y de l. a. muerte. Una conciencia psíquica cada vez más sutil, que hacía penosa l. a. presencia misma del cuerpo ajeno, reforzaba l. a. exigencia imperiosa de un lecho para uno mismo, y ello en todos los medios, los urbanos sobre todo. El número y los angeles variedad de camas se fueron multiplicando en medio de una extraña y poética proliferación, característica de l. a. cultura occidental. l. a. individualización del sueño, iniciada en los angeles Italia del Quattrocento, se difundió por todas partes. En París, a finales del siglo XVII, «hasta el pueblo tenía camas de verdad»14. Aristocrática, aunque también burguesa, esa práctica se extendió a las clases populares. En el siglo XIX, los obreros detestaban l. a. promiscuidad de los dormitorios colectivos. «Yo ya no podía soportar más el contacto con otro hombre», decía Norbert Truquin, empleado de unas obras de construcción bajo el Segundo Imperio. Garantía de los angeles unión matrimonial, l. a. atribución del lecho se convertía en todo un reto después de una separación. «Ella no quería que durmiera nunca más en l. a. casa.

Rated 4.47 of 5 – based on 3 votes